Regina Ramos
Tannat
Regina Ramos
qué se muere cuando muere un poeta
Tannat ofrece una singular y honda radiografía identitaria que va de lo nacional a lo particular, de lo nacional a lo íntimo, mediante el sutil esbozo de inquietudes y preguntas legítimas por el pasado y por la construcción del mismo; por el presente también, ese de un yo deseante que se va dibujando a retazos, pigmentándose de ese color oscuro, burdeos, casi violáceo («rojo sangre»), del vino que da nombre al libro, y destila, por momentos, ironía o acritud, siempre conocimiento, al tratar de nombrar lo que se escapa.
María José Bruña Bragado
¿Qué se muere cuando muere un poeta?
Mensurar las paredes de este cuarto
Absorber el silencio de la puerta
Girar la cerradura para siempre
Alfredo Fressia
El ocho de febrero de 2022
pensé descaradamente
en la muerte de mis amigos.
El ubi sunt es broncíneo
y todo lo que está en bronce o en mármol
ya no se llora.
Los vocablos están incrustados en sus cuerpos
Y destellan en ensoñaciones orfebres
para anclar los sentidos del silencio.
Un nido de papel
o tacto dubitativo
en labor barrosa
urania.
La ilación de la pena con la belleza
en el blanco
con el negro
siendo azules
como la dulzura
cuando queda el recuerdo.
El ocho de febrero me recordó:
los libros para los lectores
el poeta para los vivos.
Aguja
Su tajo ojival
ojo huidizo.
La profundidad que atraviesa
una línea elástica
que usa su hueco
él todo elástico
en su boca
su pecho
su vientre de aire
para atravesar con su rotura
y el descosido intento que terminará
cuando la abandone
hasta el nuevo ensayo
de artesanía doméstica
que usa su hueco.
Gauchos y flores
Si el cuchillo ritual sale de la vaina
debe correr sangre, así sea una gota.
Si estaba claro en luna llena
esa noche fue menguante.
Para recuperar la honra hay que perderla,
ser navaja española:
no me saques sin razón ni me guardes sin honor.
Fue un canguro en la vaina el mensaje.
Similar al de la muerte de Flores:
JUNTE LA TROPA Y VÉNGASE
pero leí
JUNTE LA ROPA Y VÉNGASE.
¿Poeta o poetisa?
Soy sola es un verso tannat hondo.
Señores, todos:
un verso es una sentencia.
Usado en un poema
un hueso
una vena
un órgano
que no se sabe bien cómo
ni para qué
pero funciona.
Un verso es una forma de estar viva.
Lectora
Se obsesionó con sus nombres; entonces, le ponía a un libro la cara del problemático. Fogwill, Hernández, McCullers tacharon al deseo de escribirles. Un placer menos ensimismado le recordaba, con oprobio, que aquello del tuyo y mío, nunca era nuestro. Leyó como nunca la mejor literatura.
El gusto
la música
el silencio
los regalos
nuestro nombre
y todo lo fundado por esa ley antigua:
la ley del capricho.
Milonga
Pablo de María está húmeda
Paso del Rey está húmeda
Bolívar tal vez se humedeció antes
y sus vidrieras empañadas de rutina
la hacen caer a destiempo.
Caer es un arte.
El arte de servir
de perder
olvidar
entregarse a toda esa sabiduría tan sonada
arisca a la propiedad
a volverse carne
y vivir.
La alegría le da un verso:
esto también pasará.
Ahogada lo recuerda.
Ama al todo para morir
en un tranco cansino
tan taaaran tan
taaaran tan
taaaran tan
en paz.
REGINA RAMOS (San José, Uruguay, 1992) es poeta y profesora de Literatura. Sus tres libros éditos obtuvieron reconocimiento en premios nacionales de Literatura de Uruguay: 23 veces Out (Yaugurú, 2017) recibió el premio Ópera Prima en los Premios a las Letras (2019), Señuelo (La Coqueta, 2020) obtuvo mención en los Premios a las Letras (2021) y Gastronomía de olvido (Pez en el hielo, 2022) obtuvo el incentivo a la edición del llamado Amanda del Instituto Nacional de Letras de la DNC| INLET. Recientemente ha publicado Tannat (Olé Libros, 2026). Ha formado parte de antologías, talleres, ciclos, festivales y recitales, tanto a nivel nacional como internacional, donde difunde la poesía en sus diversas manifestaciones y soportes.